El cuarto color del vino, ‘orange’ (naranja) con un tono de brillantez un poco cambiante”, está acompañando en Italia a las propuestas de los tradicionales vinos blancos, rojos, rosados, pero en Japón, Australia, Francia y Estados Unidos es un “boom”, destaca la Asociación Italiana de Sommeliers (ASI). En el frente de los precios online una botella de vino ‘naranja’ puede llegar a costar hasta 300 euros, mientras en restaurantes de menos de 35 euros es difícil hallarlos.

El ‘orange’ es producido con uvas blancas mediante una maceración prolongada. El mosto en fermentación -explica Diego Colarich-, entre los promotores del ‘Orange Wine Festival’- “permanece en largo contacto con las cáscaras de los granos de la uva, extrayendo de ellos tanino y el color naranja con tendencia al ámbar”. El Tbilvino Qvevris 2011Cos Pithos Bianco 2012, el Serragghia Bianco Zibibbo y el Weingut Sepp & Maria Muster Erde 2012 son los mejores vinos orange del mundo según el diario británico The Independent.

El resultado final es un vino tosco, no filtrado, capaz de expresar perfumes interesantes que cuentan un trabajo eco-sostenible en la viña, sin ningún tipo de uso de pesticidas, y luego en bodegas. Los pioneros, dos décadas atrás, fueron los productores de regiones como Friuli o Istria, precisó Colarich. “Antes era una labor hacer comprender las cualidades, ahora el público busca algo más y aquí halla una producción ‘green‘”.

En el gusto este vino se aleja de ciertos cánones de frescura (entendida como sabor de la acidez): el ‘orange’ tiene en otras palabras un sabor algo tropical o salino (como la sal del mar). Para los productores, hasta el momento, Italia es el último mercado, mientras que el primero es Japón porque este gusto áspero, y sobre todo retro-gusto, quita untuosidad al pescado crudo y resulta una combinación ideal para el ‘sushi’ y ‘sashimi’. Y algo semejante ocurre también para la cocina brasileña.

Francia no produce ‘Orange Wines’, pero todos los grandes chef están abrazando esta producción introduciéndola en las cartas de vinos a precios que superan, por lejos, los de los blancos. Abundan los pedidos de Estados Unidos y Alemania. “El ‘orange’ no es un vino fácil, subrayan los sommeliers italianos: o desencadena grandes pasiones o momentos de discusión. No hay duda alguna que de una u otra manera es una nueva orientación en el mundo de los vinos“.

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